Después de alrededor de una semana de gozar de mi revista, finalmente llegó el día de la tragedia, jeje, bueno, no tanto, pero en su momento fue un rudo golpe para mis actividades masturbatorias. Ese día quedó marcado en mis recuerdos, aunque no se la fecha exacta, pero si el mes, fue durante abril.
Recuerdo que ese día, como los anteriores, estuve fantaseando y acordándome de las mujeres de la revista. Siempre me imaginaba o masturbándome, o bien tocándolas e incluso teniendo sexo con ellas. Aunque como todavía no había tenido relaciones sexuales, no sabía exactamente cómo era, ni como se sentía, pero me imaginaba que sería similar a lo que experimentaba en mis sesiones de autosatisfacción, pero mejor.
Más encima teníamos una profesora que estaba bastante buena, con la que yo algunas veces daba rienda suelta a mis fantasías. Justo tuve clases con ella ese día.
Es de imaginarse que el estado en que llegué a mi casa era para ir directamente a buscar la revista y encerrarme un buen rato en el baño para desahogarme.
Cuál no sería mi sorpresa cuando al ir a levantar el colchón de mi cama, no encontré nada, absolutamente nada. ¡¡¡Horror!!!
De inmediato me dí cuenta de lo que tenía que haber ocurrido; mi mamá debía haber cambiado las sábanas y encontró la revista..
Yo estaba en un estado de excitación sexual muy grande y necesitaba masturbarme (o tener sexo, pero eso de momento era imposible). Sentía mi pene duro, erecto bajo el pantalón
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