Mi excitación había llegado a un nivel extremo, y sin la revista me sentí desesperado. Ansiaba masturbarme mirando las fotos, especialmente atento a los close-up de pechos y entrepiernas. El ir a cobrarle la revista a mi mamá era una locura, o ponerme a buscar por toda la casa en ese estado, peor.
Afortunadamente una ocurrencia, quizás el instinto vino en mi ayuda en ese momento... Cerre la puerta de mi pieza, tomé la almohada y la doblé por la mitad, saqué mi pene y lo introduje en el doblez que se formó en la almohada
lunes 19 de noviembre de 2007
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