domingo 11 de noviembre de 2007

Pajas nocturnas y La primera revista erotica

Yo estaba bastante acostumbrado ya a masturbarme mirando las modelos de los catálogos de lencería y de trajes de baño, disfrutaba a diario de sesiones admirando la belleza de la mujer. Por lo general llegaba a la casa, iba directo al baño, y por lo menos lo hacía dos veces, generalmente tres. Y en la noche, casi siempre una, cuando estaba acostado; me servía para relajarme. Lo malo era que era fácil que sonasen los resortes y que mis padres sacasen las conclusiones obvias, idea que no me gustaba para nada.
En general mientras estaba frotándo mi pene en la cama podía evitar jadear y reducía al mínimo el ruido de los resortes, pero muchas veces, si llegaba a un orgasmo muy intenso, los espasmos hacían que hiciera un ruido que me parecía tendría tronar por toda la casa. Bueno, era una exageración, pero mi madre tiene un oído muy fino...

La primera revista erótica
Un día de visita a la casa de mi abuela, su hijo, tendría unos 26 años, y hacía poco que ya no vivía con ella.
Recuerdo que en el camino a su casa di rienda suelta a mis fantasías, por lo que después de saludar subí al baño a aliviar la tensión sexual, con hacerlo una o dos veces me bastaba para sentirme mejor.
Después fui a una pieza en la que guardaban todo tipo de cosas, la mayoría inservibles, o bien que por estar ahí terminaban volviéndose inservibles, en todo caso un lugar que desde que era muy pequeño me gustaba frecuentar, porque siempre encontraba algo entretenido.
Esa vez, sin embargo, encontraría una sorpresa; una revista erótica, llena de fotos de mujeres completamente desnudas, en todas las poses imaginables, algunas insinuaciones lésbicas, mucha piel, cuerpos maravillosos...