Oculté la revista, y después cuando nos fuimos a casa, pude disfrutar nuevamente de ella con más tranquilidad.
Mantuve la revista escondida bajo el colchón de mi cama durante algo así como una semana. Fue un breve período, pero lo pasé muy bien con mi nuevo descubrimiento.
En las mañanas, durante las clases me lo pasaba fantaseando e imaginándome cómo iba a ser en la tarde. De vuelta a casa trataba de apurarme lo más posible.
Noté que cuando llegaba muy excitado mi masturbación era más breve antes de llegar al orgasmo. A veces hasta eyaculaba un poco de semen, aunque por lo general de mi pene salía un líquido que hacía resbaloso el frotar, esto ocurría mientras me masturbaba, los norteamericanos le llaman precum, como averigüe varios años después.
Sin embargo, la alegría iba a durar poco, porque mi madre encontraría la revista...
domingo 18 de noviembre de 2007
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