martes 27 de noviembre de 2007

Disfrutando

Estoy gozando una de mis mejores sesiones de masturbación de los últimos tiempos, asi que no voy a continuar escribiendo mi historia por hoy

lunes 19 de noviembre de 2007

Nueva manera de acabar

Mi excitación había llegado a un nivel extremo, y sin la revista me sentí desesperado. Ansiaba masturbarme mirando las fotos, especialmente atento a los close-up de pechos y entrepiernas. El ir a cobrarle la revista a mi mamá era una locura, o ponerme a buscar por toda la casa en ese estado, peor.

Afortunadamente una ocurrencia, quizás el instinto vino en mi ayuda en ese momento... Cerre la puerta de mi pieza, tomé la almohada y la doblé por la mitad, saqué mi pene y lo introduje en el doblez que se formó en la almohada

domingo 18 de noviembre de 2007

Después de alrededor de una semana de gozar de mi revista, finalmente llegó el día de la tragedia, jeje, bueno, no tanto, pero en su momento fue un rudo golpe para mis actividades masturbatorias. Ese día quedó marcado en mis recuerdos, aunque no se la fecha exacta, pero si el mes, fue durante abril.

Recuerdo que ese día, como los anteriores, estuve fantaseando y acordándome de las mujeres de la revista. Siempre me imaginaba o masturbándome, o bien tocándolas e incluso teniendo sexo con ellas. Aunque como todavía no había tenido relaciones sexuales, no sabía exactamente cómo era, ni como se sentía, pero me imaginaba que sería similar a lo que experimentaba en mis sesiones de autosatisfacción, pero mejor.

Más encima teníamos una profesora que estaba bastante buena, con la que yo algunas veces daba rienda suelta a mis fantasías. Justo tuve clases con ella ese día.

Es de imaginarse que el estado en que llegué a mi casa era para ir directamente a buscar la revista y encerrarme un buen rato en el baño para desahogarme.

Cuál no sería mi sorpresa cuando al ir a levantar el colchón de mi cama, no encontré nada, absolutamente nada. ¡¡¡Horror!!!

De inmediato me dí cuenta de lo que tenía que haber ocurrido; mi mamá debía haber cambiado las sábanas y encontró la revista..

Yo estaba en un estado de excitación sexual muy grande y necesitaba masturbarme (o tener sexo, pero eso de momento era imposible). Sentía mi pene duro, erecto bajo el pantalón

Una semana de placer

Oculté la revista, y después cuando nos fuimos a casa, pude disfrutar nuevamente de ella con más tranquilidad.

Mantuve la revista escondida bajo el colchón de mi cama durante algo así como una semana. Fue un breve período, pero lo pasé muy bien con mi nuevo descubrimiento.

En las mañanas, durante las clases me lo pasaba fantaseando e imaginándome cómo iba a ser en la tarde. De vuelta a casa trataba de apurarme lo más posible.

Noté que cuando llegaba muy excitado mi masturbación era más breve antes de llegar al orgasmo. A veces hasta eyaculaba un poco de semen, aunque por lo general de mi pene salía un líquido que hacía resbaloso el frotar, esto ocurría mientras me masturbaba, los norteamericanos le llaman precum, como averigüe varios años después.

Sin embargo, la alegría iba a durar poco, porque mi madre encontraría la revista...

miércoles 14 de noviembre de 2007

Más y más

Después de acabar, quedé jadeando un poquito, muy relajado, pero rápidamente me percaté de que tenía que arreglarme un poco por si aparecía alguien.

Hojeé un poco la revista, y a poco volví a sentir mi pene endurecerse. Me di cuenta que iba a tener que masturbarme de nuevo, asi que me guardé la revista bajo la ropa y me fui al baño... donde al menos podía cerrar la puerta con pestillo.

Ahí ya más cómodo, me senté en una silla y me entregué al placer solitario con todas las ganas...

Recuerdo bastante bien esa tarde; una prima que vivía con mi abuela estaba estudiando porque tenía prueba, la verdad que parece que yo también, pero entre estudiar de visita en casa de mi abuela o hacerme una sesión de paja maravillosa como en la que estaba, no había por donde perderse.

Al final tuve que terminar mi sesión porque los golpes a la puerta para usar el baño eran cada vez más insistentes...

martes 13 de noviembre de 2007

Poder sexual femenino

Me sorprendi un poco cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, ya que no me había percatado de que me abrí el cierre del pantalon y saqué mi pene para frotarmelo. Sin embargo, la sensación de mi mano subiendo y bajando por mi verga sumado a la estimulación visual provocada por las imágenes en la revista. De todas formas continué, ya que no podía parar, estaba más allá de lo posible el detenerme.

Estaba masturbándome en el cuarto, con la puerta sin cerrar, pero no me importaba, estaba tan caliente, tan excitado que no me preocupaba, sólo era mirar, fantasear y frotar en busca del orgasmo que aliviase la tremenda tensión sexual que estaba sintiendo.

Era muy diferente de las veces que lo hacía mirando las modelos de lencería o traje de baño, acá estaba viendo las mujeres en poses provocativas intencionadas, en verdad sin saberlo, estaba recibiendo mi primera lección sobre el poder sexual femenino y su efecto en mi, si bien era la primera vez que lo sentía, no fue por última vez.

Finalmente, acabé, una hoja antes de que se terminase la revista, recuerdo que las fotos eran de una mujer negra, muy curvilínea, de grandes pechos, que se echaba crema en ellos y se la esparcía. Estaba tan excitado que el orgasmo fue algo inevitable.
El impacto visual que tenían las fotos en mi, era tremendo, recuerdo cómo miraba extasiado las grandes tetas, las aureolas de los pezones, muchas eran grandes, algunas se notaban duras. Las hermosas curvas de la cintura y las caderas, los culos grandes, redondos, piernas hermosas y... las entrepiernas deseables, con el vello púbico depilado en diferentes formas, deseables a más no poder. Sus vulvas, los labios vaginales, oooh, maravilloso!!!.

El deseo sexual que sentía era intensísimo, desde el principio sentí como mi pene se ponía duro dentro de mi pantalón, sentía retorcijones en mi estómago mientras imaginaba que tocaba a esas mujeres y aunque aún no había tenido sexo, el deseo de penetración sexual aparecía con fuerza.

Más o menos cuando iba por la mitad de la revista, sentí que mi mano estaba frotando mi pene, yo soy zurdo, lo que me permitía avanzar las páginas con la mano derecha y masturbarme con la izquierda. Que manera de gozar!!!!!!!

domingo 11 de noviembre de 2007

Pajas nocturnas y La primera revista erotica

Yo estaba bastante acostumbrado ya a masturbarme mirando las modelos de los catálogos de lencería y de trajes de baño, disfrutaba a diario de sesiones admirando la belleza de la mujer. Por lo general llegaba a la casa, iba directo al baño, y por lo menos lo hacía dos veces, generalmente tres. Y en la noche, casi siempre una, cuando estaba acostado; me servía para relajarme. Lo malo era que era fácil que sonasen los resortes y que mis padres sacasen las conclusiones obvias, idea que no me gustaba para nada.
En general mientras estaba frotándo mi pene en la cama podía evitar jadear y reducía al mínimo el ruido de los resortes, pero muchas veces, si llegaba a un orgasmo muy intenso, los espasmos hacían que hiciera un ruido que me parecía tendría tronar por toda la casa. Bueno, era una exageración, pero mi madre tiene un oído muy fino...

La primera revista erótica
Un día de visita a la casa de mi abuela, su hijo, tendría unos 26 años, y hacía poco que ya no vivía con ella.
Recuerdo que en el camino a su casa di rienda suelta a mis fantasías, por lo que después de saludar subí al baño a aliviar la tensión sexual, con hacerlo una o dos veces me bastaba para sentirme mejor.
Después fui a una pieza en la que guardaban todo tipo de cosas, la mayoría inservibles, o bien que por estar ahí terminaban volviéndose inservibles, en todo caso un lugar que desde que era muy pequeño me gustaba frecuentar, porque siempre encontraba algo entretenido.
Esa vez, sin embargo, encontraría una sorpresa; una revista erótica, llena de fotos de mujeres completamente desnudas, en todas las poses imaginables, algunas insinuaciones lésbicas, mucha piel, cuerpos maravillosos...

Menos imaginación pero más goce

Después de un período de largas e intensas sesiones de autosatisfacción sexual, usando como estímulo sólo la necesidad de hacerlo y la imaginación pura vendría una segunda etapa, en la que la creciente admiración por la belleza de la mujer tomaría fuerza y ocuparía un lugar cada vez más central en estas sesiones.

Descubrí que me gustaba mirar mujeres, idealmente de pechos grandes y curvilíneas hacia abajo, con un buen culo; y me di cuenta que si me masturbaba mientras veía mujeres así, me sentía más excitado, disfrutaba más y muchas veces llegaba a orgasmos más intensos.

El problema radicaba en que en esa época la internet no estaba popularizada como hoy en día y no me era tan sencillo encontrar fotos de mujeres sexys que mostrasen harto. A mi alcance lo único que había eran los catálogos de lencería y de trajes de baño. A pesar de no salir desnudas completamente el efecto que provocaban en mi era intenso, mucha excitación, mucho deseo...

De cuando en cuando llegaba a mis manos una fotos con una mujer con sus pechos al aire, donde podía admirar la forma de sus pechos, sus pezones... simultáneamente el trasero femenino estaba teniendo un impacto mayor en mi.

miércoles 7 de noviembre de 2007

Es muy rico masturbarse, yo lo hago desde que tenia 12 años, y no he parado desde ahí. La descubri solo, sin información previa. Un día en el baño tenia mi pene erecto, duro, empecé a frotármelo, y a medida que lo hacia iba sintiendo cada vez más rico, cada vez más rápido, hasta que al final llegué a mi primer orgasmo.
Me gustó tanto que al ratito repetí la experiencia, si mal no recuerdo tres veces más. Recuerdo que gocé muchísimo, pero al final tuve que salir, porque necesitaban ocupar el baño.

De ahí en adelante empezó mi vida como pajerillo.

Todos los días llegando del colegio me iba a encerrar al baño. Supongo que se genera una especie de necesidad de masturbación por sí misma, porque durante bastante tiempo, no usaba estímulos visuales como fotos o videos

Era la época de la masturbación pura en su máxima expresión, disfrutaba como loco en el baño, mínimo una hora, dale que dale. Me imagino que mis padres sabrían lo que pasaba más allá de la puerta, y la razón de mi demora, pero nunca me hicieron comentario alguno.

Tampoco lo comenté con mis compañeros en el colegio, aunque supuestamente los demás lo hacían, pero nadie hablaba de ello.

En esa época todos mis orgasmos eran secos, no había eyaculación. Era bastante más cómodo, ya que una vez que acababa no había que limpiar nada, ni se manchaban los pantalones.

Al final uno se hace tan adicto a la paja, que no alcanza el tiempo en el baño. Cuando pasaba eso, porque alguien interrumpía mis sesiones, en la noche también me ponía a jugar con mi verga, aunque tenía que ser cuidadoso ya que la cama tenía resortes y sonaba mucho si daba rienda suelta a mi placer.